En Navidad es normal que cometamos algunos excesos, sin embargo, no podemos olvidar que una alimentación equilibrada debe ser siempre la base de nuestra dieta diaria. Precisamente porque se trata de un periodo en el que aumenta el consumo de alimentos ricos en azúcares y grasas, es importante que recordemos la moderación a la hora de planificar las tradicionales comidas navideñas.

Dieta mediterránea, también en Navidad

En este sentido, la dieta mediterránea es una de las más recomendadas, según numerosos estudios, porque está asociada a una mejor calidad de vida y una menor incidencia de enfermedades, como las cardiovasculares o algunos tipos de cáncer.

Además, si algo tiene la dieta mediterránea es su versatilidad para preparar platos muy equilibrados y llenos de sabor; por lo que no hay excusas para recurrir a ella en estas fechas y sorprender a los nuestros con una propuesta de comida saludable en Navidad.

Para ello, basta con mantener una alimentación variada, en la que estén presentes todos los tipos de alimentos en las proporciones adecuadas. Olga Muñoz, nutricionista de la Asociación Española Contra el Cáncer, nos da algunos consejos prácticos para estas fechas.

Calendario para un menú de Navidad saludable

1. Elabora un calendario de fiestas navideñas

Solemos pensar que sólo comeremos en exceso dos días en Navidad, pero la realidad es que la mayoría de nosotros hacemos una dieta muy desequilibrada y con raciones abundantes durante 2-3 meses. Elaborar un calendario de diciembre a enero con las comidas de navidad, cenas de empresa, días festivos… nos puede ser de gran utilidad. Por ejemplo, de todos los días que tengas comidas especiales, marca las 2-4 comidas en las que te podrás exceder un poco más (dependiendo de tus objetivos: mantener un peso saludable, hacer una dieta baja en sal, etcétera.). El resto de días intenta seguir con una dieta saludable y mediterránea.

2. Planifica el menú con antelación

Si cocinamos nosotros, planificar el menú con antelación es una ventaja. Elabora una lista de la compra y selecciona los ingredientes justos para que no tengas comida sobrante en casa durante días o, incluso, semanas. Además, si nos ocupamos nosotros de las comidas navideñas, podremos ofrecer opciones más saludables y ligeras.

Verduras, hortalizas y frutas: protagonistas de la Navidad

3. Verduras, hortalizas y frutas: las protagonistas

Asegúrate de que en las comidas más contundentes siempre haya verdura y/o hortalizas y frutas. Por ejemplo, ensaladas saludables y originales como estas: crudités de verdura o vasitos de crema de calabaza, guisantes o zanahoria con jengibre, sorbetes de frutas caserosNos ayudará a saciarnos y reducir el número total de calorías ingeridas.

4. Utiliza técnicas de cocción saludables

Una forma de hacer nuestras comidas más saludables es preparar platos que tengan técnicas de cocción suave, como hervidos o al vapor, cocciones al horno o papillote. De este modo, no habrá tanta grasa en los platos y facilitaremos la digestión después de las comidas.

5. Reduce el consumo de alcohol

Limita el consumo de alcohol. Recuerda que la mejor cantidad de alcohol para prevenir el cáncer es no consumirlo. Para hidratarse, siempre es mejor consumir agua y evitar bebidas azucaradas refrescantes.

6. Disfruta de la comida sin prisas

Come despacio, sin prisas. Sé consciente mientras comes, disfruta del sabor, de la textura, de los aromas…

7. Mantén tu rutina y haz ejercicio

No descuides tus rutinas y sigue haciendo ejercicio durante la Navidad. Una buena idea es salir a pasear con la familia después de una comida copiosa. 

Menú navideño durante el tratamiento oncológico

¿Qué comer en Navidad durante el proceso oncológico?

Las personas con cáncer y sus familiares puede que se pregunten, además, cómo adaptar adecuadamente la alimentación en estas fechas.

Como sabemos, es probable que durante el tratamiento oncológico no se tenga mucho apetito. “En ese caso, el menú navideño debería constar de platos festivos, pero con menor contenido en grasa y que sean fáciles de digerir (por ejemplo, vasitos de crema de zanahoria o hummus o salmón al horno). Así, mejoraremos la sensación de malestar y pesadez después de las comidas”, explica la nutricionista Olga Muñoz.

Además, conviene tener en cuenta que, si se tienen las defensas bajas y se va a comer fuera de casa, mejor optar por alimentos cocinados, evitando carnes, pescados y huevos crudos, y optar por lácteos pasteurizados por precaución.

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En el caso que se padezcan náuseas o vómitos derivados de los tratamientos, se debe evitar los olores que puedan resultar molestos e intentar que las comidas navideñas no tengan mucha grasa ni estén muy condimentados.

Si presentamos sequedad o llagas en la boca derivadas de la quimioterapia, se deberían priorizar los platos con salsa y con texturas blandas (verduras, estofados, guisos, pudings…) y evitar alimentos muy secos o pegajosos como, por ejemplo, las tostadas, los turrones duros, quesos secos o carnes fibrosas a la plancha.

En resumen, una persona con cáncer puede disfrutar de las comidas navideñas igual que sus familiares y, sólo en caso de que tenga efectos secundarios derivados de los tratamientos, es recomendable que se adapte la alimentación para poder disfrutar de las navidades sin malestar. En el caso de que sea necesario modificar el menú, es recomendable que este sea el mismo para toda la familia para no crear diferencias.

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