La vitamina D es una vitamina fundamental para el desarrollo normal de nuestro organismo. Se almacena en el tejido graso y ayuda al cuerpo a asimilar el calcio. El calcio es el mineral más importante para la formación de los huesos.

La vitamina D se produce en la piel a partir de la radiación ultravioleta de la luz solar. También a través del consumo de ciertos alimentos, como los pescados tipo salmón, atún y caballa o también en los huevos.

Existen siempre dudas con respecto a la necesidad de exponernos al sol para obtener vitamina D y el peligro que supone una exposición inadecuada a la radiación solar; que, se sabe, incrementa notablemente el riesgo de cáncer de piel.

La mayoría de los expertos sugieren que una exposición solar diaria de entre 8 a 15 minutos es suficiente para generar la vitamina D que tu cuerpo necesita. Esto significa que lo más probable es que, sin realizar ningún esfuerzo por exponerte al sol, solo con las actividades cotidianas que realizamos a lo largo del día, estés recibiendo la dosis apropiada de rayos solares para generar la cantidad necesaria de esta vitamina.

En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre si, debido a la crisis por coronavirus y el consiguiente confinamiento, es posible que no hayamos estado recibiendo la cantidad de sol necesaria para producir la vitamina. En este sentido, recomendamos no preocuparse, ya que poco a poco la vuelta a la normalidad nos permitirá regular la producción de vitamina D. En cambio, sí que es importante tener incluso más cuidado cuando vayamos a salir de casa y protegernos de la radiación ultravioleta.

Sol y cáncer de piel

La importancia de una protección solar adecuada

En ese sentido, recordamos tener en cuenta que la exposición excesiva a la luz solar natural o artificial puede llegar a ser muy dañina para la piel humana. Los efectos negativos que aparecen paulatinamente en la piel son consecuencia de la suma de las radiaciones solares recibidas a lo largo de los años. La exposición a ellas de forma continuada es tan nociva como una exposición intermitente pero intensa, por ejemplo, durante las vacaciones.

También es importante saber que tomar el sol no es sólo estar tendido en la playa; sino también caminar por ella, montar bicicleta, acudir a una piscina no techada, caminar por la montaña, o estar muchas horas expuesto en la calle al trabajar, pasear, hacer deportes o, simplemente, trasladarse de un lugar a otro.

Ten siempre en cuenta las recomendaciones generales de protección solar:

  • Bebe agua con frecuencia. Una piel bien hidratada te cuidará contra los rayos solares.
  • En verano es importante protegerte con sombra entre las 12 y las 16h.
  • Intenta protegerte también en días nublados y durante todo el año.
  • Utiliza gorra, gafas, camiseta… y en la playa, siempre sombrilla.
  • Utiliza cremas con el nivel de protección recomendado. Renueva cada dos horas o después de un baño.
  • Evita la exposición sin protección.

Los suplementos de vitamina D no se deben tomar por iniciativa propia

Por otro lado, pueden darse situaciones en las cuales algunas personas no estén recibiendo la suficiente cantidad de luz solar y, por lo tanto, no estén produciendo la vitamina D que necesitan. Esto puede ser frecuente en algunos países nórdicos o en sitios donde, por temas culturales o religiosos, las personas se cubran siempre la piel. No es frecuente en nuestro país, pero, si tienes alguna pregunta, no dudes en hacérsela a tu médico de cabecera; quien te podrá recetar suplementos si es necesario. Recuerda no tomar suplementos sin antes haber consultado con el médico, la mayoría de las veces, no son necesarios.

  • Este artículo ha sido elaborado por los profesionales de Prevención y Promoción de la salud de la Asociación Española Contra el Cáncer.

¿Cómo debe ser nuestra protección solar?
Prevenir cáncer de piel: protector solar

Las radiaciones solares siguen siendo el principal factor de riesgo leer más