Se denominan tumores cerebrales a aquellos tumores que crecen en el cerebro. Dentro de los mismos, se distinguen los tumores primarios, que son los que se originan en el propio cerebro; y los secundarios, que surgen como consecuencia de la metástasis de un tumor que se originó en otra parte del cuerpo y que, posteriormente, aparece en el cerebro. 

En España, los tumores primarios del sistema nervioso central representan un 2% del total del cáncer en el adulto. Dentro de los mismos, el más común es el denominado gliobastoma, que también es uno de los más agresivos. Actualmente la tasa de mortalidad a 5 años es del 90%. Las principales causas de esta alta mortalidad son las limitaciones en los tratamientos (lo habitual es cirugía seguida de radioterapia y quimioterapia), la complicada localización del tumor y la falta de conocimiento sobre el mismo. Por todo ello, es clave avanzar en la investigación sobre el conocimiento del propio tumor, para lograr identificar nuevos tratamientos.

Gliobastoma: factores de riesgo y pronóstico

La incidencia de este tipo de tumores cerebrales, como ocurre en otros casos, aumenta con la edad, siendo más prevalente entre los 75 y 85 años, aunque también se dan casos en pacientes jóvenes. Pese a todo ello, actualmente se desconocen las causas que llevan al desarrollo de un tumor cerebral. Diversas investigaciones apuntan al impacto de factores genéticos, ambientales, virus, radiaciones y traumatismos; aunque más que a una sola causa, es posible que se trate de mecanismos múltiples, que actúan sobre bases genéticas.

En cuanto al pronóstico, también se han de tener en cuenta otras cuestiones como el propio tipo de tumor, la respuesta a la terapia, el estado general de salud o la tolerancia a la medicación, como por ejemplo, a la quimioterapia.

Proyectos de investigación en gliobastoma apoyados por la AECC

Entre los 380 proyectos de investigación en cáncer apoyados por la Asociación Española Contra el Cáncer, dos de ellos tratan de avanzar en el conocimiento y el tratamiento de este tipo de tumores cerebrales.

Conseguir retrasar el desarrollo del tumor

Una de estas investigaciones es la dirigida por el Dr. Ricardo Gargini y su equipo, que han encontrado un nexo entre el gliobastoma y las enfermedades neurodegenerativas. En concreto, han identificado que la molécula TAU, que está implicada en enfermedades como el Alzheimer, parece tener también un papel en el pronóstico del gliobastoma, al servir como un freno en el crecimiento de la célula tumoral. Esta molécula estaría presente en las células de los gliomas y sería capaz de retrasar el desarrollo del tumor, al dificultar la generación de nuevos vasos sanguíneos que les proporcione alimento.

Ante este efecto beneficioso, los investigadores estudian fármacos que imiten los efectos de TAU; y que, de momento, han demostrado efectividad en muestras de laboratorio. Los resultados de este estudio, llevado a cabo en el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), con el apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), permiten plantear mejoras a nivel diagnóstico, ya que permitirían clasificar mejor a los pacientes. Pero, sobre todo, supone una vía de estudio para posibles tratamientos que frenen el desarrollo de estos tumores o consigan reducir su agresividad.

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Reducir la plasticidad de las células tumorales

Otra vía de investigación se centra en aplicar el conocimiento que tenemos de las células madre tumorales en el tratamiento del cáncer. Se sabe que, en algunos tumores, hay una población de células madre que tienen la capacidad de resistir tratamientos, iniciar y mantener el tumor. Esto se debe, básicamente a que tienen la capacidad de reproducirse indefinidamente; además de poder convertirse en cualquier célula del cuerpo, lo que se conoce como plasticidad celular.

A este respecto, destaca la investigación del equipo de la Dra. Elena Senís. Si una célula tumoral, que tiene la capacidad de reproducirse, sobrevive, el tumor puede volver a desarrollarse; aunque haya sido intervenido quirúrgicamente o tratado con quimioterapia o radioterapia.  Es por ello que el objetivo de este proyecto es buscar formas de inactivar esa plasticidad celular.  Para ello se está utilizando la técnica de reprogramación celular, gracias a la cual se puede caracterizar la población de células con características de células madre dentro del tumor, y así poder desarrollar nuevas terapias que erradiquen estas células específicamente. Este proyecto también cuenta con el apoyo de la AECC.

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