Fumar o no fumar es una decisión individual, pero las consecuencias de nuestra decisión son colectivas. La ciencia ha permitido avanzar a lo largo de los años en el conocimiento de que el tabaco no solo afecta a la persona que fuma, sino también a las personas que están a su alrededor, los llamados fumadores pasivos. Es por ello que las leyes contra el tabaco de los últimos años han puesto el foco en la prohibición de fumar en los espacios públicos. Sin embargo, muchas veces compartimos el humo de un cigarrillo en nuestros espacios privados.  

Al igual que en su momento no se conocían todos los efectos negativos del tabaco; la realidad es que no todo el mundo conoce los efectos que tiene el tabaco en el fumador pasivo. O cómo fumar en un lugar concreto, como el coche o una habitación, deja sustancias tóxicas que después afectarán a sus convivientes. Por ello es importante hacer una buena difusión de esta información, para poder evitar todos los riesgos posibles.

Informe de la AECC ‘Espacios sin humo en España’

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer hemos querido profundizar en esta cuestión con motivo del Día Mundial del Cáncer de Pulmón. Con este objetivo, se ha elaborado un informe sobre los espacios sin humo en España, en el que se analiza la situación legislativa actual y la aceptación social ante nuevas propuestas, como la prohibición de fumar en los coches, un espacio especialmente conflictivo cuando hay niños.

Consulta el informe: ‘Espacios sin humo en España: ¿Dónde estamos? ¿Dónde queremos estar?’

La prevención del tabaquismo, una lucha de todos

Existen diferentes estudios que corroboran el impacto del tabaco en los espacios cerrados. Según un informe del propio Ministerio de Sanidad, la exposición al humo de tabaco ajeno causó un total estimado de 136.403 casos de diferentes enfermedades respiratorias. En total, se contabilizaron 9.058 (8,5%) casos de asma, 120.248 (8,5%) de otitis media, y 7.097 (13,5%) de infecciones de las vías respiratorias inferiores en niños de 0 a 14 años en España. Asimismo, la exposición al humo de tabaco ajeno provocó un total de 3.028 hospitalizaciones. De las mismas, 379 (8,5%) se debieron al asma; 167 (8,5%) a otitis media en niños de 0 a 11 años, y 2.482 (11,6%) a infecciones de las vías respiratorias inferiores en niños menores de 2 años.

Centrándose en la influencia del humo en los niños, otro estudio, en este caso en Barcelona, investigó la concentración de nicotina en el aire de la sala de estar y el dormitorio en casas de fumadores con niños menores de 13 años. En estos espacios se encontraron sustancias tóxicas procedentes del humo.

Otro trabajo analizó el consumo de tabaco en entradas y terrazas de hostelería en 2016 en la ciudad de Madrid. De esta forma, se encontraron sustancias procedentes de consumo de tabaco en el 78,2% de las entradas principales exteriores y en 95,1% de las terrazas exteriores. La conclusión era que, en estos lugares, tanto empleados como clientes, continúan expuestos al llamado «humo de segunda mano».

Espacios sin humo y nuevas medidas por las consecuencias tabaquismo

Teniendo en cuenta este tipo de datos, la sociedad parece cada vez más concienciada sobre cómo la lucha contra el tabaco ha de ser una lucha de todos. Así se puede ver en los datos recogidos por la AECC en su informe. Así, dos tercios de la población encuestada está a favor de la ampliación de espacios sin humo. La valoración es más favorable en los espacios cerrados que no contempla la ley actual: coches y terrazas cerradas de bares/restaurantes, como estadios deportivos y espacios próximos a centros sanitarios y educativos.  

Hay que recordar que actualmente sigue estando permitido fumar en espacios cerrados privados, como el hogar y el coche, o en espacios abiertos, como parques o playas. Incluso en lugares donde en ocasiones está prohibido, como las puertas de los hospitales, a veces no se cumple la normativa.

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Las consecuencias de los cigarrillos electrónicos y vapeadores

Otro de los debates se centra no solo en los lugares sin humos, sino en las nuevas formas de consumir tabaco, como son los vapeadores o cigarrillos electrónicos.  Aunque la evidencia científica todavía no es lo suficientemente contundente, puesto que no han pasado años suficientes para ver sus efectos a largo plazo, todo apunta a que existen efectos nocivos a tener en cuenta.

Los cigarrillos electrónicos, vaporizadores electrónicos o sistemas electrónicos de administración de nicotina, son dispositivos a pila con los que se inhala un vapor que comúnmente, aunque no siempre, contiene nicotina, saborizantes y otras sustancias químicas. El problema es que hay personas no fumadoras que han comenzado a consumirlos, sobre todo jóvenes, por una menor sensación de riesgo respecto al cigarrillo tradicional.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que además de los efectivos nocivos de la nicotina en los casos en los que esta se sigue consumiendo, el uso de cigarrillos electrónicos expone a los pulmones a una variedad de sustancias químicas, incluidas las que se agregan a los e-líquidos y otras producidas durante el proceso de calentamiento y vaporización.

Es por ello que, en esta lucha contra el tabaco es necesario adaptarse a los nuevos tiempos, avanzar en investigación y aplicar los resultados a la creación de nuevas medidas. Estas deben proteger tanto a la persona que decide fumar, como a la persona que, pese a no decidirlo, se ve expuesta al humo de los demás. El objetivo final debe ser proteger precisamente a las personas más vulnerables de nuestra sociedad, como los enfermos crónicos o los niños.

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